BIBLIOTECAS ESPECTACULARES, MEMORIA DE LA HUMANIDAD

Bibliotecas, los lugares donde se guardan los registros de la humanidad, los testimonios y relatos de la raza humana y su desarrollo. Con más de cuatro mil años de historia ligadas a la escritura y los libros. Nacieron más como archivo con una función conservadora, de registro de hechos ligados a la actividad religiosa, política, económica y administrativa, al servicio de una casta de escribas y sacerdotes. Pero fue en la antigua Grecia donde el libro y las bibliotecas alcanzaron su gran desarrollo.

En Roma se fundó la primera biblioteca pública de la que hay constancia, por parte de Asinio Polión.

En 1931 Ranganathan, el profesor indio, formuló las cinco leyes de la biblioteconomía que se han convertido en un referente para los profesionales del sector (Los libros están para usarse. A cada lector su libro. A cada libro su lector. Hay que ahorrar tiempo al lector. La biblioteca es un organismo en crecimiento), así como las categorías de clasificación conocidas como PMEST (Personalidad, Materia, Energía, Espacio, Tiempo).

La palabra biblioteca proviene del latín bibliothēca compuesta por ‘biblíon‘, ‘libro’ y ‘théke‘, ‘armario, caja’; lugar donde se guardan los libros.

Desde 1997, se celebra el 24 de octubre el Día de la Biblioteca.

Vamos a hacer un pequeño recorrido por algunas de las más importantes del mundo, aunque hay muchas, tristemente desaparecidas, ya sea por la decadencia de los eruditos o por los desastres inesperados o intencionados.

Biblioteca Británica, Londres

Se trata de la más grande del mundo atendiendo al número total de materiales y artículos que posee, con más de 150 millones de artículos en la mayoría de los idiomas conocidos en el mundo. Cada año se le incorpora una colección de cerca de tres millones de objetos nuevos.

Libros, mapas, periódicos, partituras, patentes, manuscritos y sellos, entre otros objetos, en 625 kilómetros de estanterías que crecen 12 kilómetros cada año, con un espacio de lectura de 1200 lectores.

Creada en 1753, ha incrementado sus fondos constantemente por la adquisición de colecciones particulares. Es una de las instituciones de investigación más grandes del mundo, y nos ofrece un viaje fascinante a través de la historia de la palabra escrita.

Biblioteca del Congreso, Washington D.C.

Situada en Washington D. C. y distribuida en tres edificios (el Edificio Thomas Jefferson, el Edificio John Adams, y el Edificio James Madison), es una de las mayores bibliotecas del mundo, con más de 158 millones de documentos. Más de 36,8 millones de libros en 470 idiomas, 68 millones de manuscritos y la colección más grande de libros raros y valiosos, incluyendo una de las únicas cuatro copias en perfecto estado de la Biblia de Gutenberg, y el borrador de la Declaración de Independencia de Estados Unidos. Posee además una vasta colección de documentos, periódicos, microfilms, películas, cómics, mapas, partituras, documentos sonoros, fotografías… del mundo.

Fue construida por el Congreso en 1800, y permaneció en el Capitolio de los Estados Unidos durante la mayor parte del siglo XIX. Es, en la práctica, la biblioteca nacional de los Estados Unidos.

Biblioteca Nacional de Canadá

Fue creada a mediados del siglo XX, a través de un Acta del Parlamento. La institución encargada de la adquisición a través del depósito legal y la preservación de la colección completa de las obras publicadas en Canadá, sobre Canadá o escritas por canadienses. Desde su creación fue construyendo y consolidando su bibliografía nacional. Alberga una colección de 54 millones de piezas, para “la preservación del patrimonio documental de Canadá para las generaciones presentes y futuras”. Es la cuarta más grande del mundo.

Biblioteca Pública de Nueva York

Situada entre las calles 40 y 42 con la Quinta Avenida, es la segunda mayor de Estados Unidos y una de las más importantes del mundo. Fue inaugurada a comienzos del siglo XX gracias a la donación de los magnates John Jacob Astor y James Lenox de sus colecciones privadas y ocupa un magnífico edificio de estilo neoclásico cuya entrada presiden dos leones de mármol bautizados como Patience (Paciancia) y Fortitude (Fortaleza) en los años 30 por el alcalde Fiorello La Guardia, quien intentaba potenciar estos valores entre el pueblo neoyorquino en plena Gran Depresión. Esta pareja de leones es un símbolo de Nueva York, al igual que lo es la Biblioteca.

En la actualidad, la Biblioteca es una institución que abarca 92 espacios culturales en la ciudad y dispone de un fondo de 51 millones de documentos (libros, películas, etc.) a los que los neoyorquinos pueden acceder de forma gratuita.

Como curiosidad señalar que ha la Biblioteca ha sido escenario de varias películas como “Cazafantasmas”, “El día después de mañana“ o “Desayuno con Diamantes” y series como “Sexo en Nueva York” o “Seinfield”.

Biblioteca del Estado Ruso

Es la biblioteca nacional de Rusia y está situada en Moscú. Es la tercera biblioteca más grande del mundo por número de libros, con más de 17 millones de volúmenes, y la más grande del país.

Se inauguró como primera biblioteca pública de Moscú, dentro del Museo Rumyántsev en 1862. Ocupa diversos edificios dado el gran tamaño de sus colecciones, e incluyen publicaciones periódicas (13 millones), mapas (150.000), partituras musicales y registros sonoros (350.000). En más de 200 idiomas; el porcentaje total de fondos de la biblioteca en otros idiomas casi llega al 30%. Entre 1922 y 1991, existió la obligación de depositar un ejemplar de cada libro publicado en la URSS, práctica que continúa hoy referida a la Federación de Rusia.

Biblioteca Nacional de Francia

Es una de las bibliotecas más importantes de Francia y todo el mundo. Surgió en Francia en 1994 con la fusión de la Biblioteca Nacional y de la Biblioteca de Francia. Es también conocida como Biblioteca Nacional de París.

Un decreto del año 1537, que sigue aún en vigor, exige que la Biblioteca Nacional de Francia guarde un ejemplar de todas las obras publicadas en Francia. Actualmente, alberga en total más de 13 millones de libros y 350.000 volúmenes encuadernados de manuscritos, además de colecciones de mapas, monedas, documentos, estampas y registros sonoros.

Biblioteca Nacional de la Dieta, Japón

Es la única biblioteca nacional de todo Japón y cuenta con dos instalaciones principales en Tokio y en Kioto, además de otras sedes menos importantes. Se estableció en 1948 para ayudar a los miembros de la Dieta (es la asamblea u órgano máximo de poder del Estado de Japón de acuerdo con la Constitución japonesa y se compone de una cámara baja llamada «Cámara de Representantes», y una cámara alta, llamada «Cámara de Consejeros») de Japón en su labor de administración pública. Posee un fondo de 35,6 millones de ejemplares.

Biblioteca Nacional de España

La Biblioteca Nacional de España se encarga de reunir, catalogar y conservar fondos bibliográficos, custodia alrededor de treinta millones de publicaciones producidas en territorio nacional desde comienzos del siglo XVIII: libros, revistas, mapas, grabados, dibujos, partituras y folletos.

Su sede principal se sitúa en el paseo de Recoletos, en el llamado Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, un edificio que comparte con el Museo Arqueológico Nacional. Además, tiene una segunda sede en Alcalá de Henares.

En 1711, el rey Felipe V aprobó el plan que le presentan su confesor Pedro Robinet y Melchor de Macanaz para crear una Real Biblioteca. La Real Biblioteca se abrió al público al año siguiente en 1712. En 1716, Felipe V firmó el Real Decreto fundacional, que aclaraba el carácter público de la biblioteca, abierta a «todos los estudiosos» y establecía las normas fundamentales para su funcionamiento.

En 2009 pasa a denominarse Biblioteca Nacional de España. En la actualidad, cuenta con unos fondos no exhaustivamente cuantificados, pero que se aproximan a los 28 millones de ejemplares. Entre ellos destacan la colección de manuscritos, que abarca obras desde el siglo IX hasta un total de 23.000 obras, y la de incunables, 2298 ediciones incunables representadas por 3.159 ejemplares, incluidos dos libros xilográficos.

 

Hasta aquí nuestro recorrido por el desarrollo de la civilización, la memoria de la humanidad plasmada en manuscritos, papiros, tablillas, arcilla, cobre, papel… documentos sonoros, imágenes, películas, música, partituras, mapas, cómics, periódicos, todo aquello que muestra el desarrollo del pensamiento, de la innovación tecnológica, del saber humano a través de los tiempos. Una forma de mantener viva la historia, para recordarla, para no repetirla, como decía Napoleón Bonaparte: “Aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Frase según otros atribuida al filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana cuando dijo: “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo”.

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