Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España (IV)

Cientos de ciudades compiten año tras año para poder ser incluidas en el selecto club de ciudades Patrimonio de la Humanidad. Hasta 2004 seis eran los puntos que determinaban su designación, pero en estos momentos son ya diez. Entre ellos se encuentran: “representar una obra maestra del genio creador humano” o “aportar un testimonio único, o al menos excepcional, sobre una tradición cultural o una civilización viva o desaparecida”.

Cualquier cosa (paisaje, ciudad, monumento, conjunto arquitectónico, tradición, folclore, gastronomía…) puede llegar a ser patrimonio.

Pero para una localidad supone unos beneficios importantes como son la obligación de una legislación tendente a la protección, conservación, vigilancia y restauración de los enclaves. Continuando con la serie de ciudades patrimonio españolas (recordemos que son 15), hoy vamos a acercarnos a Cuenca, Toledo y Alcalá de Henares, preciosas urbes que se convierten en el orgullo de sus moradores.

CUENCA (Castilla-La Mancha)

Un lugar de ensueño, en el que la ciudad se confunde con la naturaleza, como si hubiera sido la tierra quien edificara Cuenca, y no la mano caprichosa de los hombres… Los edificios parecen sostenerse en el aire, las calles parecen dibujadas por la roca…, así la definen los que la conocen.

Durante la conquista musulmana se construyó la fortaleza de Qūnka, que dio origen a la ciudad actual. Esta se contaba, en origen, entre las otras tantas de la cora de Santaver (una de las divisiones territoriales en que estaba organizado el Califato de Córdoba). En 1177 el rey cristiano Alfonso VIII la conquistó y le otorgó el Fuero de Cuenca, uno de los más prestigiosos de la historia de Castilla. Su economía se centró en la industria textil aunque en la actualidad, la economía se centra sobre todo en el turismo. En 1833 se convirtió en la capital de la provincia de Cuenca.

Las Casas Colgadas , uno de los emblemas de la localidad, no se sabe cuándo fueron construidas aunque se tiene conocimiento de ellas desde el siglo XV. Hoy día sólo se conserva una pequeña parte de las que llegó a haber.

Otro de los lugares a destacar en la ciudad es la calle de Alfonso VIII, que comunica la “Ciudad Baja” con la “Ciudad Alta”. En ella se puede visitar uno de los muchos túneles escondidos que tiene Cuenca (de 90 metros de largo y 250 metros cuadrados). Además algunas de las fachadas de tres plantas de esta misma calle son en realidad edificios de diez pisos de altura por su parte de atrás.

Tampoco nos podemos perder, la calle de la Moneda, donde se encontraba una de las dos fábricas de moneda de los Reyes Católicos, la Plaza de la Mangana, donde se encontraba la judería, o la Plaza Mayor. Destaca la Catedral, construida sobre una mezquita árabe, y que se comenzó a edificar a finales del siglo XII, con elementos de la transición del románico al gótico.

En 1996 la Ciudad Histórica Amurallada de Cuenca fue inscrita en la Lista de Patrimonio Mundial por ser un ejemplo excepcional de ciudad fortificada medieval que ha conservado su entorno original intacto, junto con excelentes ejemplos de arquitectura civil y religiosa del siglo XII al XVIII. También se destacó la magnífica unión entre la ciudad histórica y el paisaje natural en el que se encuentra situada. Por ello que la declaración de Patrimonio de la Humanidad afecta no solamente al Casco Antiguo y al barrio del Castillo, sino a las hoces de los ríos Júcar y Huécar que lo rodean y a los barrios de San Antón y Tiradores.

Sus habitantes emprendieron la tarea de domesticar el risco y las alturas, para terminar configurando la insólita arquitectura de sus casas colgadas en el abismo.

TOLEDO ( Castilla-La Mancha)

El nombre de la ciudad se lo dieron los romanos… “Toletum”, que significa, en latín, “levantado, en alto”. Hoy es la capital de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha.

Fue declarada Conjunto Histórico-artístico en 1940, con lo que en la actualidad tiene la consideración de Bien de Interés Cultural. La Unesco le concedió el título de Patrimonio de la Humanidad en 1986. El emplazamiento de la ciudad, con su ámbito geográfico, su paraje en torno al río, los Cigarrales, Las Vegas… le hicieron merecedora de este reconocimiento.

Es conocida como “la ciudad imperial” por haber sido la sede principal de la corte de Carlos I y también como “la ciudad de las tres culturas”, por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes. En época romana, Toledo se encontraba en la ruta entre las provincias de la Lusitania, la Baética, y la Tarraconense… Todo un nudo de comunicaciones hacia todos los puntos cardinales. Esta ubicación ventajosa también convenció a los alanos, a los visigodos, a los árabes, a los castellanos… para establecerse en ella.

Toledo fue conquistada por los musulmanes. Durante su dominio musulmán, se caracterizó por su oposición e individualismo, concretado en la Taifa (Reino) de Toledo. Alfonso VI reconquistó la ciudad en 1085. Durante la Edad Moderna la ciudad destacó como sede de los Reyes Católicos y por su participación en la guerra de las Comunidades de Castilla. Al trasladarse la corte a Madrid en 1561, la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Ya en época contemporánea, el alcázar de la ciudad se convirtió en un símbolo de la Guerra Civil debido a su asedio y defensa.

En el año 1118, Alfonso VI redactó el nuevo “Fuero” de la ciudad. Gracias a él, en la ciudad convivían árabes, judíos y musulmanes. En el siglo XII, Alfonso X el Sabio (nacido en Toledo), creó “La Escuela de Traductores de Toledo”. Aquí se tradujeron obras árabes, hebreas, griegas, latinas…

Toledo fue capital de España en época gótica, hasta 1560 en que la capitalidad pasó a Madrid.

El casco histórico de la ciudad se encuentra circundado en algunos puntos por una muralla, que cuenta con varias puertas monumentales, como la Puerta del Sol (mudéjar), la Puerta Nueva de Bisagra, la Puerta Vieja de Bisagra, la Puerta del Vado y la Puerta del Cambrón. La muralla cuenta con la llamada torre de la Almofala. Entre los diversos puentes que cruzan las aguas del Tajo destacan los de Alcántara y San Martín.

Parada obligada son la Mezquita del Cristo de la Luz, la Sinagoga de Santa María La Blanca y la Sinagoga del Tránsito. En la Catedral de Toledo, se puede ver la Sacristía Mayor, presidida por El Expolio de El Greco, el Tesoro Relicario con la Custodia de Arfe, la Sala Capitular, el Coro y la Capilla Mayor.

Mención aparte merece el Alcázar, una fortificación sobre rocas, ubicada en la parte más alta de la ciudad. Los árabes, fueron los que lo llamaron «Al Qasar», que significa «fortaleza», nombre acortado del que era habitual: «Al-Quasaba», cuyo significado era el lugar de la verdadera residencia principesca. En la actualidad es Museo del Ejército.

Una ciudad en la que realmente se encuentran las huellas de los que fueron sus pobladores, árabes, romanos, visigodos, musulmanes, judíos, cristianos… un recorrido por sus calles se convierte en un verdadero viaje en el tiempo.

 

ALCALÁ DE HENARES (Madrid)

Los Romanos fundaron la primera ciudad en la zona. Los primeros pobladores celtas buscaban un emplazamiento defensivo y se situaron en lo alto del Cerro del Viso. Los romanos fundaron Complutum en el llano, junto al río Henares. Los musulmanes, se situaron en un monte al otro lado del río. Allí construyeron su castillo: Qal’at’Abd al-Salam, del que procede el nombre de Alcalá.

Ciudad universitaria, una ciudad construida para la enseñanza y el estudio. Ese fue el proyecto del Cardenal Cisneros, fundador de la Universidad de Alcalá de Henares en 1499.

A la Universidad de Alcalá vinieron los más prestigiosos profesores para enseñar teología, artes, literatura, medicina… Aquí estudiaron personajes ilustres como Calderón de la barca, Francisco de Quevedo, Lope de Vega, San Juan de la Cruz, Ignacio de Loyola o Tirso de Molina. En el siglo XIX la Universidad fue trasladada a Madrid, pasándose a llamar Universidad Complutense.

En Alcalá se llevaron a cabo investigaciones sobre la lengua española, se crearon diccionarios, fue centro de estudios de numerosos escritores y políticos.

De la época musulmana se pueden ver los restos del castillo, construido en el siglo IX para la defensa de la ciudad. En el año 1118 los cristianos reconquistaron Alcalá. Como en otras ciudades en esa época convivían de manera pacífica judíos, musulmanes y cristianos.

Es de destacar la calle Mayor, que sigue el trazado de la antigua calzada romana. Es la calle con soportales más larga de España y en los pilares se puede leer la historia de Alcalá. Los hay de todas las épocas. También la Catedral Magistral, ubicada en el lugar donde según la tradición fueron martirizados los Santos Niños. El Palacio de los Arzobispos de Toledo de estilo renacentista es otra de sus joyas.

Imposible olvidarnos del Corral de Comedias de Alcalá que es el más antiguo de Europa y en el que aún se siguen realizando representaciones. Se abrió al público en 1602 y desde entonces se ha ido adaptando a los tiempos.

En 1998 la Universidad y el Recinto Histórico fueron declarados Patrimonio Mundial en base a tres criterios:

– Es la primera ciudad diseñada y construida especialmente como sede de una universidad, la capital entera era un centro para el conocimiento y este diseño serviría como modelo a otros centros de enseñanza en Europa y América.

– Por el concepto de ciudad ideal, la Ciudad de Dios (Civitas Dei) que se materializó por primera vez en Alcalá de Henares, desde donde se irradió al mundo entero.

– Por la contribución de Alcalá de Henares al desarrollo intelectual de la humanidad lo que se muestra en la materialización de los avances lingüísticos que tuvieron lugar en la ciudad, especialmente en lo relativo a la Lengua Española y a través del trabajo de su hijo más ilustre, Miguel de Cervantes, y su obra maestra Don Quijote.

 

Ciudades todas ellas en las que la convivencia de culturas, dieron y seguirán dando ejemplo de tolerancia y cohexión de civilizaciones, en un tiempo, el actual, en el que la aldea global hace que el entendimiento entre seres de todas las nacionalidades no sea siempre el más deseable.

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