Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España (y V)

Con las tres localidades que vamos a conocer hoy, terminamos esta serie dedicada a las Ciudades Patrimonio de la Humanidad situadas en España, recordemos que son quince.

Ibiza, San Cristóbal de la Laguna y Santiago de Compostela, cada una en una punta de la geografía, pero las tres, al igual que las otras doce anteriores, a pesar de estar orgullosas de su pasado glorioso y del legado que este les dejó, se enfrentan a un dilema no menos importante: el turismo sostenible.

La declaración de patrimonio beneficia la conservación de sus tesoros pero por otro lado, atrae miles de turistas que pueden poner en riesgo el mantenimiento o protección del mismo, dejando una huella tanto en los monumentos como en la propia vida cotidiana de la gente del lugar. Se deja de lado, muchas veces, al residente en favor de una economía orientada al turista.

Así es verdad que las ciudades cambian radical y contundentemente cuando son declaradas Patrimonio de la Humanidad, los beneficios son grandes: turismo, dinero y posicionamiento internacional, pero todo ello debiera tener en cuenta el turismo sostenible, que según la Organización Mundial del Turismo es: “El turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas”.

 

IBIZA (Islas Baleares, España)

El nombre de Ibiza es de origen fenicio, Ibosim y hay quienes lo interpretan como una referencia al dios Bes; otros lo traducen como…”Isla de la Fragancia”.

La UNESCO declaró en 1999 Patrimonio de la Humanidad la acrópolis de Dalt Vila, las praderas de posidonia oceánica, la necrópolis fenicio-púnica de Puig des Molins y el asentamiento fenicio de Sa Caleta. Es uno de los pocos lugares del mundo que atesora cuatro reconocimientos distintos.

Dalt Vila es, según la Unesco, la fortaleza mejor conservada del Mediterráneo. Las praderas de posidonia oceánica del Parque Natural de Ses Salines, donde habita la mayor biodiversidad marina de la isla y una de las causantes de las aguas cristalinas y puras del mar que baña sus playas. Puig des Molins, una necrópolis fenicio-púnica donde se enterraban los cuerpos de los habitantes de Sa Caleta. Y por último, el enclave fenicio de Sa Caleta, muestra de los primeros asentamientos que se dieron en la isla, en la localidad de Sant Josep de sa Talaia donde se instalaron los fenicios hacia el siglo VIII y VII a.C que procedían de lo que hoy es Líbano. Construyeron la ciudad en una colina sobre el puerto. En el siglo VI a.C., vendrían los cartagineses, luego romanos, vándalos, árabes, catalanes… y piratas, un tiempo marcado por las luchas, y las conquistas, pero en el que Ibiza supo conservar su patrimonio.

En los siglos V y VI, los vándalos y bizantinos ocupan Ibiza. Hasta que en el 902 fue tomada por los árabes. En esta época se originó la construcción de las murallas medievales de la ciudad, y también impulsaron la agricultura creando novedosos sistemas de riego.

En 1235 la isla se incorporó a la Corona de Aragón. Los musulmanes son expulsados. Ibiza se repuebla con cristianos que vienen de la península, sobre todo de Cataluña. En el año 1276 pasó a formar parte del Reino de Mallorca. Más tarde la ciudad sufrió el asedio de los piratas berberiscos.

A mediados del siglo XX, oleadas de viajeros conocieron el inigualable patrimonio natural de la isla, e Ibiza se convirtió en icono de toda una nueva cultura: los hippies. Hoy, el turismo es una de sus principales industrias.

La Catedral donde se encuentra la imagen de Santa María de las Nieves, patrona de la ciudad, es uno de los lugares que no podemos dejar de visitar, con sus vidrieras de estilo gótico que le dan una luz mágica a su altar.

Además, las murallas renacentistas, el Castillo de Dalt Vila o el El Parque Natural de “Ses Salines”, montañas blancas de donde se extrae la sal desde la antigüedad, son otros emplazamientos que no debes perderte.

Una isla que creció en torno al puerto en un laberinto de calles estrechas en el que vivieron familias de pescadores y que hoy acoge las culturas de todos los países. Turismo, ambiente festivo y… tesoros por descubrir.

 

SAN CRISTÓBAL DE LA LAGUNA (Canarias, España)

Conocida popularmente como La Laguna, es una ciudad y municipio perteneciente a la provincia de Santa Cruz de Tenerife, en la isla de Tenerife.

La localidad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1999 por ser ejemplo único de ciudad colonial no amurallada, trazada en cuadrícula, con instrumentos de navegación, una “ciudad-navío” que ha conectado durante siglos Europa y América. También tiene sede en la ciudad la primera universidad fundada en Canarias, y el primer y más antiguo instituto en activo del archipiélago, por lo cual La Laguna fue considerada centro intelectual de Canarias.

El nombre aborigen guanche era Aguere, que era el nombre de la antigua laguna o lago que existía en el lugar. El nombre actual «San Cristóbal de La Laguna», le viene porque la ciudad fue fundada a la vera de dicha laguna en fechas cercanas a la festividad de San Cristóbal de Licia en 1496.

Los guanches, procedentes de los bereberes del norte de África, poblaron las Islas Canarias durante casi 2000 años. En el siglo XIV la isla estaba dividida en nueve territorios, llamados menceyatos, cada uno de ellos gobernado por un mencey. San Cristóbal de La Laguna se encuentra en el

territorio perteneciente al antiguo Menceyato de Tegueste, que según algunos historiadores, significa “húmeda” en la lengua guanche.

En 1496, Alonso Fernández de Lugo venció a los guanches y la isla se incorporó a la Corona de Castilla.

En sus orígenes se aplicó el proyecto de ciudad ideal definido por Platón y el nuevo humanismo del Renacimiento. La ciudad siguió el trazado geométrico de una rosa de los vientos, se ordena desde un centro del que partían 8 radios o salidas en un perímetro circular, en una disposición de 30º cada una de ellas. Capillas exteriores (los dioses protectores de Platón), situadas también en otra circunferencia mayor, velaban por la ciudad. Conserva prácticamente intacto su trazado original del siglo XV según se refleja en el mapa levantado por Leonardo Torriani. Ha sido frecuentemente llamada la “Florencia de Canarias”, debido a la gran cantidad de iglesias y conventos que posee, además de por su casco antiguo y sus edificios históricos.

Destacan la Catedral de Nuestra Señora de los Remedios, a la que se conoce también como Santa Iglesia Catedral, de estilo neoclásico, con bóvedas de polipropileno, la Iglesia Matriz de la Concepción, cuya torre renacentista es el símbolo de la ciudad; el Real Santuario del Santísimo Cristo de La Laguna, que acoge la imagen de la talla morena del Santísimo Cristo; la Plaza del Adelantado, o el Drago del Seminario y el Drago de la Calle del Agua.

El municipio acoge la mayoría de los museos de la isla: el Museo de Historia de Tenerife o Casa Lercaro, en la propia Ciudad; el Museo de la Ciencia y el Cosmos junto a la sede del Instituto de Astrofísica de Canarias, en Barrio Nuevo; y el Museo de Antropología de Tenerife o Casa de Carta, en Valle de Guerra.

La que fuera primera capital del Archipiélago conserva además en buen estado cerca de seiscientos edificios de arquitectura mudéjar, y es un ejemplo vivo del intercambio de influencias entre la cultura europea y la cultura americana, con la que ha mantenido un vínculo constante.

 

SANTIAGO DE COMPOSTELA (Galicia, España)

Situada al noroeste de España es la capital de la Comunidad Autónoma de Galicia. Paradigma de Ciudad universal por ser meta de peregrinación, no sólo religiosa, sino también cultural.

La tradición dice que el apóstol Santiago llegó en barco hasta Galicia. La reina “Lupa” buscó un sitio para darle sepultura. Por el año 820 -dice la leyenda- una lluvia de estrellas señaló el lugar de la sepultura. Se hallaron los restos, y a aquel lugar se le llamó “campo de estrellas”…Campus Stellae… Compostela. Pronto fue lugar de peregrinaje. Un pequeño asentamiento creció en torno al sepulcro del apóstol Santiago.

Poco a poco se fue desarrollando la ciudad. Primero se estableció una comunidad eclesiástica permanente al cuidado de los restos, formada por el obispo de Iria y los monjes de Antealtares, en la que espontáneamente se asentó una población heterogénea. El santuario fue adquiriendo relevancia política. Allí fueron coronados monarcas del Reino de Galicia y del Reino de León. El año 1075 el obispo Diego Peláez dio comienzo a la construcción de la catedral románica. El aumento del peregrinaje hizo de Compostela un lugar de referencia religiosa en Europa, lo que aumentó su importancia.

Desde el punto de vista político, la coronación del futuro Alfonso VII, en la catedral compostelana como rey de Galicia y desde el punto de vista religioso, la concesión del privilegio del Año Santo Jubilar Jacobeo mediante la bula Regis Aeterni del papa Alejandro III en 1181, fueron hechos muy relevantes.

En 1643 Felipe IV estableció a Santiago como único patrono de España lo que produjo una bonanza económica que hizo posible costear nuevas construcciones y reformas en las que se plasmó un estilo propio y al mismo tiempo universal, el barroco compostelano.

La prosperidad del cabildo catedralicio y de los monasterios hizo de Santiago un centro artístico puntero. Surgieron iniciativas ilustradas como la Sociedad Económica de Amigos del País, nació el primer periódico gallego: El Catón Compostelano en 1800…

Fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1985 al considerar que a su belleza urbana y a su integridad monumental se añadían los profundos ecos de su significación espiritual como santuario apostólico y destino del más importante movimiento religioso y cultural de la Edad Media: la peregrinación por el Camino de Santiago.

De los lugares que no debemos perdernos si visitamos la ciudad destacan: La Plaza del Obradoiro, el corazón de Santiago cuyo nombre hace alusión al taller u obrador (obradoiro, en gallego) de canteros que funcionaba en la plaza durante la construcción de la Catedral, al oeste el Palacio de Rajoy, que da cabida al ayuntamiento, al norte, el Hostal de los Reyes Católicos, obra cumbre del estilo plateresco, al sur, el colegio de San Jerónimo, de hospital de peregrinos a residencia de estudiantes sin recursos. Y cómo no la Catedral de Santiago de Compostela, que durante siglos, vivió constantes ampliaciones y remodelaciones. En él trabajaron los mejores maestros, destacando el nombre de “el maestro Mateo”. En 1188, se construye del “Pórtico de la Gloria”. En la catedral se pueden observar elementos góticos, renacentistas y barrocos.

La ciudad siempre estuvo rodeada de cierto misterio, los romanos creían que en aquel lugar apartado se acababa el mundo. Una urbe abierta, cosmopolita, con vocación de lugar de reencuentro, hecha a medida del caminante. Infinidad de tesoros pueblan sus calles: palacios, monasterios, templos y plazas, pero también el espíritu de unas gentes acostumbradas a recibir viajeros de todos los caminos y nacionalidades.

 

Hasta aquí nuestro recorrido por esas ciudades que pertenecen al acerbo cultural de la humanidad, que casi dejan de tener nacionalidad para pasar a ser propiedad universal. En ellas podemos distinguir, reconocer y cuidar las huellas de los que nos precedieron, delicadas, imponentes y sublimes que hacen que por una vez, nos sintamos orgullosos de nuestro pasado.

Ciudades Patrimonio de la Humanidad en España (y V)
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