GIRONA MEDIEVAL, UN VIAJE EN EL TIEMPO

Girona es una de las provincias catalanas con más diversidad paisajística. Habitualmente la relacionamos con el sol, la playa… la Costa Brava, una de las más atractivas de la península por su particular orografía, una costa que se funde en un singular abrazo con los volcanes y las bellas montañas que se asoman a ella.

Sin embargo Girona es mucho más, son rincones mágicos, lugares de leyenda, pueblos de pescadores o de montaña, calas recónditas donde respirar un aire limpio y restaurador.

Hoy nos centraremos en la parte medieval de la provincia, pueblos que nos transportarán a tiempos remotos, piedras que han visto pasar caballeros, villanos, juglares y tal vez princesas, piedras para perderse en la historia. Pueblos donde recorrer sus callejuelas es en sí mismo toda una experiencia. Joyas por descubrir en esa parte tal vez menos conocida de Girona.

 

Girona

Girona, la segunda ciudad más importante de cataluña, labrada con dos mil años de historia y dos recintos fortificados: la Força Vella de factura romana y el ensanche medieval, una ampliación de las murallas en los siglos XIV y XV hacia ambas orillas del río Onyar.

Escenario de innumerables series y películas, Girona posee un espectacular patrimonio cultural entre el que se encuentra su catedral, la de Santa María, en el punto más alto de la ciudad, construida entre los siglos XI y XVIII. Muros y espacios de estilos diferentes, desde el románico (claustro y torre de Carlomagno) hasta el Barroco de la fachada y la escalinata. Su elemento más singular es la gran nave (s. XV-XVI), que con 23 metros constituye el espacio gótico abovedado más ancho del mundo. A su lado se encuentra el antiguo Palacio episcopal, sede en la actualidad del Museo de Arte de Gerona.

Su casco antiguo, corazón de la primera ciudad, es el lugar donde se concentra su patrimonio artístico, cercado por inmensos lienzos de muralla que se pueden recorrer por el Paseo Arqueológico y el Paseo de fuera de la Muralla, con un bello mirador sobre la ciudad.

Destacan el monasterio de San Pedro de Galligans, actual sede del Museo de Arqueología de Cataluña, un ejemplo del románico catalán con una gran iconografía en los capiteles de la nave central o de su claustro, o los baños árabes de estilo románico pero de construcción cristiana, en el Barrio Viejo caracterizados por su linterna cupulada superior. El espacio público más emblemático de la ciudad es la Rambla de la Libertad haciendo honor al árbol de la libertad que se plantó en 1869, durante el sexenio democrático.

La Plaza de la Independencia, rodeada por edificios neoclásicos, el Puente de Piedra o de Isabel II de 1856, el Puente de Hierro o puente de Eiffel en honor a Gustave Eiffel, cuya empresa parisina lo construyó. Pero sin lugar a dudas el lugar simbólico por excelencia de la Girona medieval es el Call, la Judería, una de las mejor conservadas del mundo, donde en el siglo XII se instalaron las familias judías a partir del calle de la Força. Allí residieron importantes pensadores como el médico, poeta, filósofo y exégeta Mosse ben Nahman, más conocido como Bonastruc ça Porta.

Estos son algunos de los lugares imprescindibles para el viajero que quiera descubrir el encanto de la ciudad.

Como curiosidad destacar que Girona fue escenario de la famosa serie “Juego de Tronos”, la más cara en la historia de la televisión, y se ha convertido en destino de culto para sus seguidores.

 

Besalú

Besalú, es el pueblo medieval por excelencia de la provincia de Girona, en la comarca de la Garrocha. Su nombre original era Bisuldunum, fortaleza entre dos ríos: el Fluviá al sur y el Capellades al norte. Un importante condado independiente que contó incluso con moneda propia. El origen de la ciudad se produjo en torno a un castillo construido en el siglo X en lo alto de una colina, del que solo queda la iglesia de Santa María.

El puente, los baños judíos, la iglesia del monasterio de San Pedro de Besalú y San Julián, antiguo hospital de peregrinos, la casa Cornellá, la iglesia de San Vicente y la sala gótica del Palacio de la Curia Real, son algunos de sus lugares más importantes.

El puente de Besalú ha inspirado novelas como El puente de los judíos, del escritor Martí Gironell, hijo predilecto de la localidad. Los judíos habitaron el lugar durante más de cinco siglos, anexo a la sinagoga está su micvé, baño judío de purificación con las aguas sagradas, uno de los atractivos de la localidad. Se trata de una sala subterránea románica con 36 escalones que bajan a una piscina donde se recoge agua del río. Está incluido en la Red de juderías de España y una vez al año el municipio celebra ‘Besalú, ciudad judía’, con teatro, mercados de artesanía o visitas guiadas.

Un pueblo repleto de rincones por descubrir como la plaza del Prat de Sant Pere, frente a la iglesia románica de Sant Pere, único resto del antiguo monasterio cuya época de esplendor se sitúa en los siglos XII y XIII.

Los Ángeles Times señaló en 2017 a Besalú como el pueblo “más interesante del que nunca has oído hablar”, aunque “pasarías de largo si no lo buscaras”.

Las calles del pueblo han sido escenario de “Juego de Tronos” o “El Perfume”.

En 1966, fue declarado «Conjunto Histórico-Artístico Nacional» por su gran valor arquitectónico.

 

Pals

Pals en la comarca del Bajo Ampurdán de Girona, es un conjunto monumental histórico muy antiguo formado por el castillo, la villa y las murallas. Su nombre viene del latín “Palus” que significa lugar pantanoso. El castillo que se llamaba “Castellarum Montis Áspero” fue documentado por primera vez en 889 con el nombre de castillo de Mont-Áspre.

Destaca la torre románica construida entre los siglos XI y XIII, conocida como la Torre de las Horas.

Entre calles empedradas y arcos de medio punto, fachadas, balcones y enrejados se adivina la muralla de la ciudad con sus cuatro torres cuadradas del siglo IV. Desde el mirador de Josep Pla, se pueden ver los campos del Ampurdán presididos por el macizo del Montgrí y con las islas Medes al fondo. Resaltan igualmente la plaza Mayor, las tumbas en la calle Mayor y la iglesia de San Pere con diferentes estilos: una base románica y elementos góticos y barrocos, además de un campanario del siglo XVIII, todos ellos rincones que no pueden dejar de verse.

Pals también es importante por su gastronomía con una tradición arrocera de casi quinientos años, en la que cabe destacar el plato tradicional de Arròs de Pals a la Cassola.

Disfruta de una ciudad llena de leyendas y rebosante de historia antigua.

 

Peratallada

Peratallada es una localidad perteneciente al municipio de Forallac, Bajo Ampurdán. Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975 por ser uno de los núcleos de arquitectura medieval, más importantes y mejor conservados de Cataluña. Mantiene su antiguo aspecto feudal, con calles estrechas y tortuosas, asentada toda ella, sobre la roca de gres. Lo más impresionante son sus murallas y el foso excavado en la roca. Se accede al conjunto fortificado por el Portal de la Virgen, la entrada que mejor se conserva en la actualidad, situada sobre un foso con espacio suficiente para evitar ataques y, que era salvado por un puente levadizo.

El Castillo ya se menciona el año 1065, si bien su origen puede ser anterior. Aparece también en otras formas antiguas de expresar Peratallada, aunque parece que el nombre de Peratallada proviene del foso cavado en la roca que circunda la población.

La Iglesia de Sant Esteve de Peratallada, de principios del siglo XIII, la “Torre del Homenaje”, seña de identidad del pueblo, de planta rectangular, coronada por almenas cuadradas, o el Palacio de Peratallada, del siglo XIV, son algunos de los emplazamientos que no se pueden dejar de visitar. Un lugar que hará las delicias de los aficionados a la fotografía y la historia medieval.

 

Castellfollit de la Roca

Castellfollit de la Roca es uno de los municipios más pequeños de la comarca de La Garrocha, en Girona. Situado a 296 metros de altitud sobre un riscal basáltico erosionado por la acción de los ríos Fluvià y Toronell y sobre los restos volcánicos de hace miles de años, en el Parque Natural de la Zona de La Garrocha. La cantera de basalto de la localidad es la única activa que existe actualmente en España.

Su casco antiguo está formado por calles estrechas de origen medieval y sus edificaciones fueron construidas con rocas volcánicas de la comarca. Desde el mirador Josep Pla, al final del pueblo podremos disfrutar de espectaculares vistas.

En la Plaza de Sant Roc encontramos la Torre del reloj y desde la Iglesia de San Salvador del siglo XIII se puede admirar el paisaje y la propia localidad. Es de estilo renacentista tardío, con un campanario de planta cuadrada con aberturas a cada lado, y coronado por una cúpula adornada con pequeñas pilastras.

Un lugar de cuento con unas espectaculares vistas para disfrutar de la extraordinaria acción de la naturaleza.

Completan este recorrido localidades como Castelló d’Empúries, con su joya arquitectónica: la iglesia de Santa María (del siglo XIII), conocida como la catedral del Empordà, Palau-Sator, un muy buen ejemplo de disposición urbanística de un antiguo núcleo medieval, Beget, situado a 541 metros de altitud, donde las casas y calles de piedra están escalonadas sobre el río, o Peralada, cuyo símbolo es su castillo y donde se puede degustar el prestigioso Cava catalán.

 

Un viaje en la máquina del tiempo hacia otras épocas, postales en un antiguo calendario, de las que podrás disfrutar en nuestro circuito “Girona medieval”, una Girona para muchos desconocida.