QUIEN NOS TRAE LOS REGALOS EN NAVIDAD

Cuando llegan estas fechas, los hogares, los pueblos y ciudades se engalanan con adornos, árboles, luces de colores… las familias, amigos y compañeros se juntan para celebrar y el espíritu navideño impregna todo nuestro entorno.

En cada lugar son muchas las tradiciones que rodean estas fiestas. Pero quizás la más extendida sea la del intercambio de regalos de Navidad y los encargados de entregar esos presentes también varían dependiendo de la zona geográfica en la que nos encontremos.

No se sabe muy bien el origen de esta tradición de obsequiar a nuestros seres queridos. Una de las teorias hace referencia a la fiesta de origen pagano de la Antigua Roma de la celebración de las Saturnales, que culminaban el 25 de diciembre con el Sol Invictus (astro invencible) en el que la luz vencía a la oscuridad, se decoraban las casas, se hacían banquetes y se regalaban velas y estatuillas.

Por otro lado, se habla de que en el siglo III, Nicolás, un niño de Licia (hoy Turquía), se quedó huérfano y heredó una gran fortuna. Más tarde se convirtió en sacerdote y destinó parte de esa fortuna a ayudar a pobres y desamparados.

Conocido como San Nicolás, Santa Claus, Papá Noel… es quizás el personaje más extendido en el mundo a la hora de repartir los regalos a niños y grandes en Navidad.

En esta ocasión nos vamos a centrar en España y sus Comunidades Autónomas, donde la costumbre es que sean Los Reyes Magos los encargados de dejar los presentes en las casas en la noche del 5 al 6 de enero. Tres Reyes que según la tradición, procedentes de Oriente (Persia, India y Babilonia) montados en camellos y guiados por la estrella, acudieron a Belén para honrar al mesías recién nacido, con oro, incienso y mirra. Es en Evangelio apócrifo de la infancia de Tomás en el siglo II, donde se indica que fueron tres los Magos de Oriente con los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar.

Pero cada lugar tiene sus prácticas y leyendas propias.

Así el Tió Nadal, en Cataluña y la Tronca de Navidad en Aragón, son los encargados de “cagar” los regalos. Un tronco que desde el 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada, acompaña a las familias, quienes lo alimentan y protegen hasta el día de Navidad, en el que se le golpea con un bastón para que expulse los regalos al son de “caga tió, caga turrón, y si no cagas, te daré un golpe de bastón”. Una tradición que también se sigue en Andorra.

En el País Vasco, Navarra y País Vasco Francés es Olentzero, un carbonero que durante el año vive en la montaña comiendo y bebiendo y en Navidad baja a los pueblos a dejar regalos a los niños que se han portado bien y carbón a los que no. Sobre su origen hay numerosas hipótesis. Se cree que su origen es anterior a la llegada del cristianismo al País Vasco. En una de las interpretaciones, López de Isasi en el siglo XVIII o Resurrección María de Azkue en el siglo XX, se decía que el nombre venía de “onen” (bueno) y “zaro” (tiempo o época), tiempo de lo bueno, o con “Onentzat aro u Onentzako aro” (“época para los buenos”, en euskera).

En la actualidad a la figura de Olentzero se le ha sumado la de Mari Domingi como su esposa (figura que se menciona en la canción tradicional en euskera), y a la que se le ha dado mayor protagonismo, a fin de eliminar sexismos.

El Esteru es el personaje tradicional cántabro y de algunos lugares de Asturias, un leñador que coincidiendo con el 6 de enero, lleva regalos que el mismo ha fabricado y mucha alegría a los niños de la región. Representa la bondad de la Tierra y vive en los bosques de la zona. Según la leyenda, un haba buena se encontró un bebe abandonado en el bosque de Cantabria, lo tomó y se lo dejó al cuidado de una pareja sin hijos, quienes lo educaron en las tareas de leñador. Al fallecimiento de sus padres adoptivos, El Esteru se convierte en el personaje bondadoso que hace felices a los niños en Navidad.

En Asturias existe una tradición más moderna, la del Angulero, un pescador de angula que vive en el mar de los Sargazos y que en la víspera de Navidad vuelve a la Ría del Nalón a bordo de su barco L’Agulina y reparte regalos a los niños asturianos. Esta tradición fue propuesta en 2008 por la Asociación Cultural Garabutxada de San Juan de la Arena.

En la zona del este de Galicia tienen al Apalpador o Pandigueiro, un carbonero que baja las noches del 24 y 31 de diciembre a tocar la tripa a los niños para comprobar si han comido bastante durante el año, si es así les deja castañas y regalos. Según un antiguo ritual gallego, la noche de Nochevieja, llamada “noite de apalpadoiro” (noche de palpar) se palpaba la barriga a los niños.

Tientapanzas es el equivalente del Apalpador en Écija (Andalucía), quien también entre Navidad y Año Nuevo comprobaba que los niños comiesen todo lo que les ponían sus papas, para si no era así informar a los Reyes Magos de que no se portaban bien.

Estos son algunos de los personajes que en estas fechas hacen felices a los niños y… no tan niños.

Alrededor del mundo, un sinfín de figuras son las encargadas de realizar esta bonita tarea.

Ancianos bonachones de larga barba blanca, leñadores, carboneros, anguleros, brujas buenas, magos, reyes de Oriente, elfos traviesos, gnomos, cabras milagrosas, o el mismo niño Jesús. Todos ellos contribuyen a la magia de una época del año en la que los ojos, sobre todo de los más pequeños, pero también del niño que todos llevamos dentro, se iluminan con asombro.

Comparte con nuestros viajeros en ruta a quien escribes la carta con tus deseos, cual fue el regalo que más deseaste y conseguiste o cual aquel que nunca llegó.

ORIGEN DE LAS TARJETAS NAVIDEÑAS

Cuando llegan fechas especiales, recordamos a nuestros seres queridos, aquellos que tenemos cerca y con los que podemos estar a menudo, los […]

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