Ventajas de viajar en autocar

Viajar en autocar es una buena elección para aquellos a los que no les importa invertir más tiempo en el camino, lo aprovechas de otra manera. Disfrutas del paisaje desde sus cada vez más espaciosos y cómodos asientos, te relajas escuchando música despreocupado del trayecto, lees ese libro para el que nunca tienes tiempo, estudias, revisas tus mensajes, te echas una siesta o conversas con la persona a tu lado…

Evitas el estrés que produce la carretera ya que no eres tú quien conduce. Te ahorras además buscar aparcamiento. Los autocares son conducidos por profesionales, lo que implica una garantía de seguridad.

Esta opción se perfila como ideal para aquellas personas que no pueden conducir, ya sea por edad, minusvalías, o porque simplemente han optado por no hacerlo.

Esa seguridad se refuerza por la obligatoriedad de las revisiones, las severas limitaciones de velocidad a las que son sometidos, los seguros de viajeros o los descansos periódicos de los conductores.

Tu equipaje va contigo, es mucho más difícil que se extravíe. Además, puedes despreocuparte un poco de las rígidas normas de las compañías aéreas en cuanto al peso del equipaje se refiere.

Es una muy buena forma de ahorrar, ya que se comparten gastos, además de descongestionar el tráfico. Facilita el transporte entre ciudades sin depender de transbordos y con mayor flexibilidad de horarios. Los traslados son habitualmente más cómodos, casi de puerta a puerta.

Contamina menos que viajar en tu propio coche.

Colabora en el sostenimiento y conservación del medio ambiente, ya que se genera mucho menos CO2 a la atmósfera. En concreto, por cada 100 kilómetros 8,5 kilos menos.

Viajar en autocar es también una buena forma de conocer gente y compartir destinos o intereses comunes. Vayas solo, en pareja, en familia o con la cuadrilla, te relacionas e interactúas con el grupo y acaban creándose lazos más estrechos.

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